DALE UN RESPIRO A TU CORAZON

Me contó S, que en tiempos olvidados, aquellos gigantes se miraron en el espejo equivocado, su corazón se endureció de tal forma que se convirtieron en piedra, con el fin de no olvidar quienes realmente fueron y que ellos a mismos se negaron.

Angkor Wat (Camboya)

Cuantos hemos experimentado la presión del mundo para ser ideales a su imagen. Generando desde que nacemos unas expectativas que nada tienen que ver con lo que realmente anhelamos dentro de nosotros.

Luego llegamos a la edad adulta y nos llevamos esas expectativas con nosotros mismos, exigencias e ilusiones que difícilmente nos aportan satisfacción si las cumplimos y que nunca nos terminan de saciar. O que nos frustrarán cada vez que no consigamos lo que se espera o lo que nuestra mente misma espera de nosotros.

Llegarán personas exigentes que nos reflejen nuestra incapacidad y no seremos dignos de su gratitud y valor.

Llegarán referentes que son capaces de conseguirlo, con quienes nos compararemos y nos sentiremos inferiores.

Habrá quien te venda que ¡tú puedes! Y no podrás y te sentirás mas pequeñ@, mas impotente.

Porque no lo haces por ti. Lo haces por tu papa, por tu mama, por tu profesor, jefe o patria. Solo por demostrar tu valor a los demas, por demostrar quien no eres.

Habrá quien te diga que no sirves, que no vales, que no puedes, que no eres lo suficientemente bueno y te hundirás, deprimirás o quizás peor, te enrabietarás para demostrar que están equivocados, pero incluso habiéndolo conseguido también habrás perdido.

Te volverás igual de competitivo y exigente, ya sea contigo y/o con los demás. De alguna forma tendrás que compensar tu rabia y frustración.

Uno de los pasos para encontrar el camino propio, aun no teniendo ni idea de cuál es, y empezar a sanar tu corazón encarcelado, tiene una receta milagrosa:

«NO TIENES NADA QUE DEMOSTRAR A NADIE»

Sencillo pero de difícil aplicación.

El que crea que sí, que se vaya al carajo. Ah! Eso sí! Aplícate el cuento, evita hacerlo tú. Y sé el mejor ejemplo solo para ti mismo. Verás que tu corazón te lo va a agradecer.

Abrazo.

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