El pulmon y el otoño en tu salud 1.
Te voy a contar por qué, desde el inicio del otoño hasta el solsticio de invierno, es vital cuidar tus pulmones.
No lo olvides nunca:
el cuerpo es un terreno,
y el “yo” que crees ser
es solo quien lo habita.
El poder de la mente está en hacer de ese terreno
algo fértil, respirable, vivo.
Las medicinas antiguas —china, ayurvédica, taoísta—
jamás separaron la naturaleza exterior de la interior.
Sabían que el clima, la estación, la luz…
todo lo que ocurre fuera también sucede dentro.
Como un agricultor conoce su tierra y sus tiempos,
una mente coherente reconoce el pulso de su cuerpo.
Cada uno de nosotros tiene un reloj energético, metabólico, eléctrico, biológico y químico.
Los antiguos lo llamaron el flujo del Qi —esa corriente vital que anima la existencia—.
Hoy lo entendemos como ritmos circadianos.
El flujo máximo de energía del pulmón ocurre en otoño,
desde finales de septiembre hasta el solsticio de invierno.
Y también cada día, entre las 3 y las 5 de la mañana. Si te despiertas a esas horas de forma habitual, hay que valorar por qué.
A esa hora, el cuerpo prioriza el sistema respiratorio:
físico y emocional.
Por eso muchos se despiertan justo antes del amanecer.
El cuerpo —como el gallo— siente el impulso de la vida renovándose.
“Al amanecer, el Pulmón insufla al hombre el soplo de la vida nueva.”
Es el inicio del día y de la vida,
como el bebé ante su primera inspiración.
Antes de que “tú” despiertes,
tu sistema respiratorio y el eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal)
ya lo han hecho por ti.
¿Sabes por qué, justo en esta estación,
los problemas cardio-respiratorios (bronquitis, asma, tos seca, gripes, catarros…) son tan frecuentes?